Y se secó la carne

Se perdió la ternura y se seco la carne,
se cayó la esperanza y rodó por los suelos
oscureció de pronto y todo se hizo sombra.

Se acalló la conciencia y derramose la sangre.
El árbol que era sombra, se convirtió en ceniza,
de vergüenza una nube se deshizo en espuma.

El mundo se calienta y el hielo se hace llanto,
la siembra se hace barro y el hombre se hace trapo
y en el lodo se hunden los de arriba y abajo.

La tierra absorbe al pobre que tiene más a mano,
lo integra en sus entrañas para que sea semilla
como una amante cruel, como un amante extraño.

Al que mora en la altura, le espera triste suerte
al no pensar, lo ignora, mientras camina fuerte,
por entre el gris asfalto, gobernando a la muerte.

Y cuando el sol derrita la nieve adormecida
la blanca, la impoluta, convulsa, como fiera,
se llevara la tierra donde mora el insecto.
Y otra vez a empezar, el hombre no escarmienta.

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